miércoles, 28 de julio de 2010

Capítulo 3. Cim


Desde arriba era visiblemente un círculo. A ras del suelo podían verse las imperfecciones que producen habitualmente los hombres de estas tierras y que, con la finalidad de hacer funcional sus creaciones , dejan de lado las simetrías. Las piedras, unas sobre otras dejaban ver, en algunos sectores, el otro lado. Era un muro alto, más alto que la media de estatura de la población. El castro evidenciaba mucho uso con gran cantidad de huellas intercaladas de calzado y patas pero, estaba vacío. Ningún otro rastro de actividad humana ni animal parecía pertenecer al fortín. Allí había solamente piedra mezclada con barro moldeado por bípedos y cuadrúpedos. Hacia el sur se encontraba una abertura por donde entraba el sol reflejando una tangente luminosa. El gran círculo pétreo fue lo que durante la noche cercó al trío al momento de la venida de los cánidos. Fue el límite que siguieron los efluvios lobos en esa escena súbita que dejó descubierta la verdad.

La sombra, por el momento, ocupaba la mayor parte. Recién al mediodía daría en toda la superficie por igual. Mientras se adecuaban a la nueva situación luminosa, Xuana y ese animal eran enfocados por el sol. Estar del lado de la sombra permitía a Oria y a María observar los detalles de cada una. Xuana notó ese beneficio de las otras y, sin apurarse pero con premura, se sacó su abrigo que le llegaba hasta los tobillos y lo acomodó sobre aquella bestia.

_ ¡Cim!_ Le ordenó acentuadamente Xuana, sin haberse notado resitencia alguna de su contraparte.

Impetuoso y sin darle tiempo a escudarse o protegerse, el animal se paró en dos patas dejando ver una estatura similar a la Xuana por lo que el abrigo también le llegaba a los tobillos pero, al no tener calzado se le arrastraba en los talones. Oria y María miraban pasmadas ese lento traspaso de ropa de una persona a un animal. Pudieron observar que los ojos del carnívoro eran tan azules como los que Xuana escondía detrás del flequillo que caía entre el pañuelo de su cabeza. Notaron, con íntima sorpresa, que ciertas características de la boca, como el espesor de los labios, eran iguales en los dos, aunque también encontraron diferencias claras. Xuana había renunciado hacía tiempo a mantener toda su dentadura completa y la lengua en algunos momentos se le asomaba por un espacio que habían dejado dos premolares y por vergüenza mantenía cerrada su boca. En cambio el animal tenía sus fauces en perfecto estado, con blancura y dureza sus colmillos hacían una abertura más prominente y que por costumbre permanecía abierta.

Estaban aquellas dos principiantes recorriendo los mismos curiosos pensamientos, cada por sus caminos internos, cuando les pareció ver, inexplicablemente, que el lobo con un movimiento instintivo se ató el extremo del abrigo a la altura del cuello. Desistieron juntas de la idea cuando vieron que Xuana le estaba acomodando la larga y enredada cabellera y pensaron que ella era quien le había rematado en un moño la ropa que la alimaña recibía satisfecha.

Sin palabras y a la avanzada de quien las dirigía hasta ahora, partieron hacia el herbazal de la empinada colina. Saliendo por la misma boca por donde habían entrado, sin notarlo, durante la noche.

Xuana tenía puesto otro abrigo exactamente igual al que había ofrecido. Así, evidenciaba que había planeado este encuentro antes de partir ya que, por el gran peso que tienen, no es costumbre usar una capa sobre otra.

4 comentarios:

  1. atrapante ! quiero saber como sigue el viaje y la historia

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  2. Gracias Ale! es estimulante saber tu opinión
    Saludos

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  3. Muy bueno! Me imagino todo tan lúgubre! Excelente! Espero la cuarta entrega.
    Te cuento que yo subo de vez en cuando, la mayoria ya los tengo escritos, son los cuentos que no entraron en la publicación en papel.
    Saludos

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  4. Seguimos esperando el cuarto capítulo! Pero no te vayas a sentir presionado, jajaja!
    Saludos

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